Love

Cita

“Love is just a word until someone comes along and gives it meaning.”

—Paulo Coelho, Aleph (2010)

Sueño vívido I: El inicio

Llegó en la noche disfrazada de sombra, y como una sombra se coló por la ventana. Se posó a mi lado en medio de la oscuridad, se inclinó sobre mi oído y susurró en él.

—Despierta.

Creí oír un murmullo, presté atención, pero no escuché sonido alguno. Supuse entonces que era producto de mi imaginación, cerré los ojos y me dispuse a dormir nuevamente.

—Despierta.

Dos veces en una noche, no era mi mente la que me jugaba una mala pasada. En ese preciso instante compartía la habitación con alguien más.

—Despierta de una vez —elevó el tono de voz—, he esperado mucho este momento.

El sonido hizo eco en mis oídos, pude concluir que aquella voz pertenecía a una joven entre los 17 y 20 años. Abrí los ojos. La habitación era pequeña, por lo cual me fue fácil determinar en qué lugar se encontraba la perturbadora de mi sueño: estaba justo de espalda a la gran ventana que yo tenía enfrente. Un sentimiento extraño me invadió: no era miedo, se asemejaba a la intriga, a la curiosidad. No estaba sola, no sabía quién o qué estaba a mi lado y mucho menos tenía conocimiento de lo que ella o eso quería conmigo.

La salida fácil

No cuesta cosa alguna, sólo basta con desfallecer. Conduce al lugar en el que reposa todo aquel que se ha dado por vencido, el que ha cedido ante el primer obstáculo, el que ha sucumbido ante la adversidad.

Nadie dijo que la vida fuera fácil; nadie dijo que lo que deseáramos vendría empacado como regalo, que era dado por la divina providencia, que bastaba con anhelarlo desde lo más profundo de nuestros corazones para conseguirlo.

Entregada al llanto

El ocaso se cierne sobre nosotros, con parsimonia y magnificencia, el sol se oculta en el horizonte. El firmamento se oscurece más rápido de lo normal, el ambiente se siente ahora un poco más frío de lo que se sentía hace un par de minutos. Alzo la vista y veo las gotas de agua precipitarse sobre la tierra. Es una suave e inofensiva brisa, con cuidado extiendo los brazos lo suficiente para sentir el agua caer en mis manos. Las primeras gotas me causan escalofríos. Sin embargo, unos segundos después sólo siento una frescura, que de alguna extraña forma, abraza mi ser y le brinda calidez. Clavo la vista en mis extremidades, las voces que me rodean empiezan a reducir su tono, se transforman en murmullos y finalmente desaparecen.

Me encuentro tan absorta de lo que pasa a mi alrededor, que todo lo que puedo ver, sentir y percibir es la lluvia que cae en mis manos. Estoy ahí, pero realmente no lo estoy: mi mente me ha llevado a un lugar desolado, a la nada; no hay bondad ni maldad, no hay angustia ni alivio, todo lo que permanece son sentimientos de paz y tranquilidad, la soledad y yo. Observo el agua, la veo descender solemnemente por mis manos y pienso que, justo ahora, no hay cosa más hermosa que ella. Un sentimiento de tristeza me invade y no logro evitar pensar que el cielo llora en esta oscuridad, que la venida del crepúsculo en esta noche de luna nueva le causa una tristeza inimaginable. Siento el agua caer por mi rostro: estoy llorando. Hace mucho que no hago esto, pues realmente no tengo un motivo para hacerlo. Sin embargo, él me ha conmovido, así que permanezco ahí, compartiendo esos minutos con él y su dolor, viendo sus lágrimas reposar en mis manos y ofreciendo las mías en retribución por el atrevimiento. No le doy consuelo, pues no hay consuelo para tal desdicha, así que le brindo todo y lo único que puedo: mi compañía.

Pasa el tiempo y, con él, logro traerle la calma a mi mente una vez más. Parpadeo y suspiro, acomodo tras mi oído un mechón rebelde que se ha escapado. Noto entonces que éste también está empapado, deslizo mis manos por mi cabello y siento la humedad en él, pasa lo mismo con mi rostro. Me doy cuenta que todo este tiempo no había estado derramando lágrimas, era la lluvia la que acariciaba suavemente mis facciones. La desilusión me invade: ¿él me engañó o me dejé engañar por él?, intento encontrar una respuesta a esta pregunta, pero abandono este pensamiento tan rápido como llegó; todo lo que importa es que sólo fue una quimera y que yo me entregué a ella. Sucumbí ante el dolor, ante la tristeza y el llanto, no hay nada que pueda hacer para cambiar este hecho, sólo me queda aprender de este desliz.

El silencio empieza a desaparecer, el ambiente se llena de voces y risas, de bromas y comentarios sarcásticos: he vuelto a la realidad.

Holy Mother of… (vía 9gag.com)

Imagen

9gag - Holy Mother of...

9gag - Holy Mother of...

Vía: 9gag.com

Aceptación

…Habia estado negándose la verdad, había pasado noches en vela idealizando su realidad. Día tras día, noche tras noche, se había dedicado a tejer un hermoso sueño, un perfecto y hermoso sueño. Había estado guardando todo este tiempo, en lo más profundo de su ser, la esperanza de obtener algo más. Sin embargo, eso cambió. Le costó un poco de trabajo y requirió de su ayuda para entenderlo, para quitarse la venda que traía en los ojos. No había un pasado, no había un futuro. Hizo a un lado sus anhelos y se deshizo de todo aquello que la ataba a su mundo de ensueño. Empezó de cero, y fue así como abordó el tren con rumbo a ningún lugar, ese tren cuya ruta es desconocida, pero que aún así provee una aventura digna de disfrutar…

Somebody that I used to know

Somebody That I Used to Know – Walk off the Earth (Gotye – Cover)

El orden correcto de las cosas

Lamento haber invadido tu espacio personal, descuida no sucederá de nuevo. Yo mantendré mi lugar y tú mantendrás el tuyo, y todo será como debe ser. Borrón y cuenta nueva: ya no hay nada que perdonar, ya no hay nada por lo que pedir perdón.

Recuperando lo que un día se perdió

Kiss the Sun Light by Johns Tsai (vía Flickr)

Kiss the Sun Light by Johns Tsai (vía Flickr)

“La oscuridad no existe, lo que llamamos oscuridad es la luz que no vemos.”

—Henri Barbusse (1873-1935)

Hacía ya bastante tiempo que caminaba de aquí para allá sin un motivo alguno. Día a día hacía lo que tenía que hacer, y en raras ocasiones lo que le gustaba hacer. Era aquel bote sin dirección movido por la corriente del río; era un objeto condenado a desplazarse por inercia, mas no por voluntad propia. En un principio, tenía metas claras y establecidas, sabía lo que quería y lo que necesitaba para alcanzarlas. Para el mundo él era frío, calculador e insensible, pensaba todo dos veces antes de hacerlo; para sí era  soñador e ingenuo, por atreverse a fantasear con sus anhelos.

En pro de conseguir aquello que ansiaba, cambió: llenó su vida de acciones regidas por un horario y cronograma, trajo la monotonía y con ella, sus ideales empezaron a adentrarse en las tinieblas. Con el paso del tiempo, sus ojos perdieron la habilidad de distinguir las cosas por contraste, el resto de sus sentidos se acostumbraron a la cotidianidad, y fue así como sus objetivos se volvieron totalmente imperceptibles para él. La Tierra dejó de ser lo que era, se volvió uniforme y aburrida, o tal vez él dejó de ver las cosas hermosas que hay en ella. Estaba ahí, tan mutable como siempre, al alcance de su mano; lo que ya no se podía entrever eran su motivación, su voluntad y el deseo de conquistar lo inexplorado.

Era un día de primavera, el sol se filtraba por la ventana de la habitación, con algo de pereza se despertó y empezó a prepararse para vivir el primer día del mes de abril. Se levantó de la mullida cama y dio inicio a su rutina diaria. De la nada recordó el día, años atrás, en el que decidiera tomar el camino largo hacia cualquier lugar al que se dirigiera, por la paz que le brindaría el viaje, la tranquilidad que le otorgaría el pasar largos minutos de su vida pensando en la nada, y el sentimiento de calma que embriagaría su ser al limitarse a respirar lenta y pausadamente. Pasó a un lado del gran espejo que reposaba en la sala de estar y al mirar su reflejo, un hombre vestido formalmente lo miraba. Al fijar su vista en el reloj, notó que había transcurrido más tiempo del que pensaba. Estaba tan acostumbrado a realizar las mismas acciones día a día que, aún con su mente surcando un mar de recuerdos, cada cosa que debía hacer fue realizada exitosamente, reparó entonces que estaba listo para adentrarse en el mundo exterior.

Abandonó su hogar, al mirar al cielo, el sol se alzaba sobre él, sus rayos se colaban a través de los árboles, otorgándole al paisaje la apariencia de un cuento de hadas, de un bosque encantado sacado de una fantasía inexistente. Al respirar, el aire llenaba sus pulmones. Empezó a detallar todo cuanto veía. En un momento, y sin previo aviso, su mente navegó de nuevo: le trajo recuerdos de lo que soñó tener, de lo que un día quiso adueñarse. Tan sumido estaba en sus pensamientos que no supo en qué momento todo se volvió un caos: le costaba respirar, le faltaba el aire; su visión era borrosa y nublada; sentía su corazón a punto de abandonar su pecho, éste latía con frenesí, imitando el galopar de un corcel; su cabeza daba vueltas, se sentía mareado, desorientado; los minutos se volvieron horas; y la cordura empezó a abandonarlo. Su mundo dio un giro, Entonces, advirtió que estaba próximo a su meta. Como pudo se puso de pié, y abandonó al causante de su pesadilla, de su malestar.

Una vez en tierra firme, su cuerpo se estabilizó y el desasosiego empezó a desaparecer. Pestañeó un par de veces y lo entendió: era tan evidente, tan obvio. Había olvidado el efecto que produce la adrenalina al recorrer sus venas; lo que es sentirse agitado, jadeante y nervioso. Hacía un par de segundos había sostenido su corazón en la palma de su mano, había sentido su palpitar, y un sinfín de emociones que creyó jamás volver a experimentar. Antes se creía muerto en vida; la ausencia de sus deseos más profundos debilitó su ser; dejó de ser quien solía ser; se convirtió en un hombre  sin libertad, presa de sus obligaciones y responsabilidades. A pesar de todo, el destino lo había preparado todo, había maquinado un plan para devolverle aquello que un día le robó. Fue entonces que se percató que, una vez más, tenía un propósito en la vida.

 

Declaration of perfection

Cita

“I am not perfect. I live on the planet Earth where humans live. Humans aren’t perfect. Never have been. Never will be. So I don’t always wear the right clothes. And I don’t always use the right shoes. My memory sometimes fails me. I don’t look like a fashion model. I don’t cook like a French chef. I don’t always do what people expect of me. I am human. I am imperfect. But there is no one else like me in this whole wide world. I am unique. I am a miracle.”

—Unknown